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El pan, las uvas y el mar
El pan, las uvas y el mar
Como en aquella madrugada en que llegaste
Había una luna plateada a orillas de la playa
Y traías un símbolo de augurio entre las manos.
No sé qué maravilla nos vimos el uno al otro
Y qué caminos empezamos a trazar en el fuego de las vidas
Con la valentía de concretar apetencias de amatista y turmalina
Visiones de piedras preciosas que se igualan a las luminarias.
En el bolso del color de la noche portabas:
El pan, las uvas y el mar.
No sé si fue como una contraseña
Decir y nombrar el pan y a las uvas y al mar.
Así en ese orden, uno a uno aquellos elementos se modelaban en el aire.
El pan de la vida, el de las navidades y las despedidas
El pan de los milagros y las luchas y las bienvenidas
Y las uvas moradas de fervor, moradas de ternura en tus manos moradas de luz.
Uvas que se desgranaban junto a aquel vientre aguamarina del mar
Mar pedregoso, mar en llamas, mar en rocas azules
Diamante jaspeado en aguas que no cesan, que no dejan de mamar
La fecunda soledad de la superficie...
El pan, las uvas y el mar fuimos poniendo en la mesa
Fuimos soñando con un mundo mejor
Un mundo de abejas libando la primavera
Mientras te acercabas a mi oído como una caracola
Y me hablabas en la lengua de los navegantes cuando pactan
Con el paraíso sin límites de sus ansias.
El pan, las uvas y el mar se hicieron agua en nuestras bocas
Elevándose por un trópico de magia
Y trascendimos el ocaso volviendo a nacer en el tibio elixir de los marineros
El pan las uvas y el mar dan esa alegría de permanencia
Mientras volvemos a la playa y me rodeas de arena y los brillos del sol
Provocan las risas de aquellas gaviotas que vuelven
Que siempre vuelven en la inmortalidad de tus ojos...
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